Pese a que durante varios años el Gobierno ha conseguido crear la sensación de que no podemos instalarnos placas fotovoltaicas en casa, no es así. Aunque bien es cierto que existen una serie de trabas y dificultades, si es posible instalar paneles solares en casa. Entonces, ¿por qué existe la creencia de que no se puede? Sigue leyendo y descubre que se esconde detrás de la normativa que afecta al consumo eléctrico.

Antes de comenzar con el análisis, conviene conocer los precedentes para así poder entender cómo está la situación hoy en día y las razones que hay detrás de todo ello.

Evolución de la energía solar en España

Si en el s. XVI España era conocida como “el imperio donde no se ponía el Sol”, en los primeros años del s. XXI (2005-2008) nuestro país gozaba del liderazgo mundial en lo que a energía solar se refiere. La gran cantidad de horas diarias de sol, el aumento de la instalación de paneles solares y, sobretodo, un marco regulatorio poco claro hicieron que España copase todos los rankings en el aprovechamiento de la energía solar.

Pero al igual que le sucedió a la España de Felipe II, la España “de la energía solar” también llegó a su fin; en 2013 se inició “la caza de brujas” y ya en el año 2015 se terminó por matar a la última con un arma llamada Real Decreto 900/2015.

placas fotovoltaicas en casa

           Fuente: EPIA. Global Markets Outlook for Photovoltaics 2014-2018 pag. 21

La publicación de este Real Decreto establecía las condiciones para poder instalarse fotovoltaica en diferentes regímenes por debajo de 100 kW. Y sí, entre algunas de las medidas que aquí aparecían, también está el maldito llamado “Impuesto al Sol”.

Surge aquí entonces de nuevo la pregunta que da nombre a este post: bajo estas premisas, ¿puedo ponerme placas fotovoltaicas en casa?

Antes de ponernos a desmenuzar toda esta temática, conviene distinguir entre dos posibilidades: el autoconsumo en red y el autoconsumo aislado.

Autoconsumo aislado

Como Juan Palomo, “yo me lo guiso, yo me lo como”. O lo que es lo mismo, yo me produzco mi propia energía y yo la consumo como me apetece. Esto es así en todos aquellos casos en los que la vivienda está desconectada de la red eléctrica. Por lo tanto, si quieres optar por la independencia energética y alejarte de “la mano negra del oligopolio de las grandes eléctricas” has de saber que el Real Decreto 900/2015 no te afecta para nada.

Por contra, a día de hoy optar por esta alternativa sólo es rentable en aquellos casos en los que no se dispone de red eléctrica cerca; la necesidad de complementar la instalación con unas baterías que permitan almacenar la energía generada para utilizarla en momentos de ausencia de luz solar encarece el precio considerablemente, al menos por ahora (empresas como Tesla ya han anunciado el abaratamiento de las baterías).

Autoconsumo en red

Es aquí donde comienzan las trabas y los palos en las ruedas del autoconsumo energético.

En el mundo actual donde los costes de las placas fotovoltaicas son cada vez menores, la inmensa mayoría de países desarrollados han optado por la llamada “Ley de Balance Neto”: Toda aquella energía que se genera gracias a mis placas fotovoltaicas y que no está siendo utilizada en ese momento se vierte a la red eléctrica, de manera que se me descuenta para cuando yo requiera de electricidad procedente de la red.

Un “chollo” para el consumidor, ¿verdad? Pues, estimado lector, lamento ser yo quien te recuerde que “Spain is different”.

En un país donde el poder e interés de las grandes eléctricas es como es, esta medida es poco conveniente para ellas. Es por ello que sus amiguetes nuestros gobernantes optaron por publicar allá por el 2015 el ya mencionado Real Decreto 900/2015 que afectaba a las instalaciones fotovoltaicas inferiores a los 100 kW con, entre otras cosas:

  • Impuesto al sol (pago de la energía generada y consumida por tus propios paneles solares)
  • Peaje de respaldo (pago de un fijo mensual en función de la potencia de las placas)
  • Pago extra a la instalación de baterías
  • Trabas en la legalización

No obstante, a pesar de todos estos impedimentos, hay que dejar claro un matiz que, ahora sí, son buenas noticias para el autoconsumo: por debajo de los 10kW de potencia instalada, no se paga el Impuesto al Sol.

Pero, ¿cuánto es eso? ¿Mucho? ¿Poco? Obviamente todo dependerá del consumo que se tenga, pero para una familia de clase media se recomienda una instalación entre 1.5kW y 2.5kW, es decir, entre 6 y 10 paneles fotovoltaicos. Por lo tanto, para todos estos casos, apostar por la fotovoltaica se presenta como una opción viable, legal y muy recomendable.

Aunque es cierto que los trámites burocráticos que acompañan a la legalización son lentos, por lo general, las empresas instaladoras de estos equipos suelen asumir este proceso.

Ante todo este panorama, aunque la situación es muy mejorable (y mejorará), no parece que haya grandes razones para no instalarse más pronto que tarde unas placas fotovoltaicas en tu casa.